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Rezando a la luna - L.M.I

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  Bajo la primera luna llena del año, se abre un ciclo de renovación,  un momento sagrado para empezar de nuevo aunque el cansancio pese en el alma  y la nostalgia bese nuestros pensamientos. Al igual que la luna, nos vaciamos para poder volver a llenarnos, atravesamos sombras, pero cada fase nos sostiene, nos moldea, nos recuerda que ser cambiante también es ser completa. Sé como la luna y acepta todas tus fases,  las luces y las sombras, pues todas ellas son esenciales. Estamos unidas a la tierra, a su ritmo eterno, a su susurro sutil, pero a menudo olvidamos escucharla. Vivimos en un mundo  que no ve nuestras mareas que ignora la danza de emociones, la marea invisible que la luna deja en la piel. Pero aún late en nosotras la energía antigua de las mujeres que supieron mirar al cielo  el mismo que vemos hoy sentir su naturaleza y abrazar el cambio. Así, bajo esta luna llena, reza, siente, cambia, despierta. Sé como la luna, acepta todas tus fases y recuer...

El murmullo del acero - Sofía Isabel Pardo Rodríguez, 1º ESO A

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  La cocina estaba sumida en una penumbra que parecía respirar. No era la oscuridad común de una casa dormida, sino un manto vivo, saturado de humedad, que se arrastraba como un animal invisible entre los azulejos quebrados. En el centro, sobre una mesa de madera carcomida por el tiempo, se erguía una licuadora antigua. De vidrio grueso, pesado, coronado por una tapa ennegrecida por los años, poseía un brillo opaco, casi enfermizo, como si en lugar de reflejar la luz, la devorara. Sus cuchillas descansaban en el fondo del vaso como colmillos en acecho, con la paciencia cruel de los depredadores que no necesitan moverse para inspirar miedo. No era un objeto cualquiera. Desde el día en que la abuela murió junto a ella —con los ojos abiertos, secos, como si contemplara aún un horror que nadie más pudo ver—, la máquina jamás volvió al silencio verdadero. Incluso apagada, incluso sin corriente, dejaba escapar un zumbido grave, subterráneo, semejante al lamento de un insecto atrapado ent...

¿Matar o dejar morir una mariposa? - Carol Milagros Llontop Rodríguez

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                                  ¿Matar o dejar morir una mariposa?   Crecí con los puños cerrados, cuando debía tener las manos sucias de juegos. Protegí a mi pluma del monstruo mientras fingimos algo perfecto  llena de gritos, sangre y vidrios rotos . Nunca fui la mariposa brillante , me compararon hasta apagarme , y en cada nota más baja mostrada me arrancaban un pedazo de futuro . Los payasito , los lugares tristes, las curitas en mi piel, los caramelos que callaban mi llanto… me decían que era “ atención lo que buscaba”, pero nadie se detuvo a mirarme . Mi monstruo eligió otro sentir, otro respiro, otra emoción . A mí solo me dejó el eco de su ausencia y un vacío que se repite en cada relación que intento tener. Me levanté , me caí , me señalaron , me juzgaron , me llamaron ladrona cuando lo único que robaba de ellos era un instante para sentir que existo . Y aquí si...

Te quiero - Paula Matos 1ºC

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Te quiero no es suficiente dicen, todos tenemos corazón pero pocos lo sienten, y aún así estás vivo, ¿no?   Pero qué me decís si os digo que cuando le digo te quiero pienso en venas dulces recorriendo mi cuerpo, voy a ser más clara, cuando le digo te queiro pienso en su  abrazo, la mayoría de veces que le quiero decir te quiero pienso en como decirle te quiero sin que suene forzado, y ahí es cuando me doy cuenta que le quiero tanto  que sin darme cuenta le he dicho te quiero tanto...   ¿tanto te quiero?   Te quiero no es suficiente dicen, te quiero lo suficiente como para decirte te diré te quiero para que veas cómo siempre existe lo que muchos desmienten pero mienten, la excepción, y hablando de diferencias hagamos una comparación, compara este te quiero con este te quiero, y ahora me dirás que te quiero no es suficiente cuando has visto te quiero dibujado en mi  mente.   Te quiero no es suficiente dicen pero yo te quiero y es suficiente, no será sufi...

Cansada - Vera BC

 Eternamente cansada de los "lo siento, pero", de los "no te ofendas", de los balazos y las pisadas.   Ajena a todo ello, soy efímera viajera. Del "lo siento" al "perdón", al "no te enfades" y al silencio.   Boto, reboto, voy y vengo y una y otra vez... 

las líneas del destino

 una cara indefinida  que yo, en sueños, anhelaba. mi infancia perdida solo a tí te llamaba.   en mi pecho hay un nombre trazado a mano, las líneas y bordes pintados de dorado.   mis pies me han llevado aún sin saberlo, a un camino más bonito. Un camino a tu lado. 

Quemada

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  Las nubes en llamas, el canto en el aire, la brisa en la cara, dulzor en los labios.  Del sol a la luna  se oyen risas y campanas.  De cama a cuna, sus gentes vivarachas.